Antecedentes del tema
Las
consecuencias del sobrepeso y obesidad ha sido un tema muy tratado debido a la
gran relevancia que ha ido tomando en el mundo, así como por las consecuencias
de salud a corto, mediano y largo plazo tanto para quien lo padece como para
las instituciones que los tratan. El tema es muy amplio, sin embargo, existe
una fuerte tendencia a visualizarse como un problema numérico que se revuelve al
modificar una simple ecuación, aquella que versa sobre la disminución de
ingesta calórica y el aumento de la actividad física.
Lo
cierto es que la solución a la obesidad dista mucho de resolverse si solamente
se observa desde una perspectiva médica que deja toda la responsabilidad al
paciente y de cierta forma invisibiliza los múltiples factores que inciden en
estos padecimientos.
Aunque
la OMS reconoce que la reducción del sobrepeso y la obesidad exitosa contempla un
plano social, dicho plano prácticamente se reduce a la formación de políticas y
pruebas científicas que observen la promoción física y del papel de la
industria alimentaria en cuanto a la promoción de dietas saludables (Organización
Mundial de la Salud [OMS], 2017a), es decir, los lineamientos de sus
recomendaciones sólo esbozan de forma superficial algunos factores que evidentemente
podrían ayudar a la reducción del sobrepeso y la obesidad.
Con el
propósito de contribuir a la resolución del problema, la OMS estableció la
Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud (2004),
en la que se “describen las medidas necesarias para respaldar las dietas sanas
y la actividad física periódica… [además
de que] exhorta a todas las partes interesadas a que adopten medidas a nivel
mundial, regional y local para mejorar las dietas y los hábitos de actividad
física en la población.” (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2004).
No hay comentarios:
Publicar un comentario